Situado en el extrarradio de la villa leonesa de Sahagún, y a una altitud de 845 metros, el Santuario de la Virgen Peregrina constituye una de las grandes joyas monumentales del Camino de Santiago Francés y un mirador excepcional de la comarca.
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El origen del templo se remonta al año 1257, cuando se fundó como un convento franciscano bajo el impulso del rey Alfonso X el Sabio. Tras siglos de actividad en los que el edificio ejerció como iglesia, monasterio y hospital de peregrinos, la Desamortización de Mendizábal en 1835 provocó su abandono y un progresivo deterioro que arruinó gran parte del complejo, del cual solo se lograron conservar la iglesia y una sección del claustro. Arquitectónicamente, el edificio es un ejemplo imprescindible del estilo románico mudéjar de la región, caracterizado por la utilización de ladrillo en lugar de sillares de piedra. Su estructura consta de una única nave dividida en cinco tramos, tres capillas laterales, entre las que sobresale la de Diego Gómez de Sandoval por sus delicadas yeserías mudéjares, y un ábside semicircular en el interior y poligonal en el exterior. En los muros exteriores se aprecian arquerías ciegas polilobuladas de influencia toledana, que muestran la habilidad de los artesanos de la época en la manipulación del ladrillo y la creación de patrones decorativos complejos. Sin embargo, en su interior, y a pesar de modificaciones, el convento mantuvo su carácter austero y su compromiso con los principios franciscanos de simplicidad y pobreza, con muy poca concesión a lo decorativo u ornamental. El santuario recibe su nombre de la Virgen Peregrina, una valiosa talla barroca del siglo XVII vestida de romera y realizada por la célebre escultora sevillana Luisa Roldán, conocida como La Roldana. Aunque dio nombre al templo, esta imagen original no se encuentra en el santuario, sino que se custodia y expone en el museo del cercano convento de las Madres Benedictinas. Este emblemático edificio, que en la actualidad funciona como Centro de Documentación, Interpretación y Estudios del Camino de Santiago, destaca por ser el punto geográfico oficial donde los caminantes pueden sellar y solicitar la Carta Peregrina, el diploma que acredita haber alcanzado la mitad exacta de la ruta jacobea desde Roncesvalles.